Como es natural, ante la reciente encuesta CEP
todos los aspirantes tienen una respuesta que justifica y anima su candidatura
a la primera magistratura del país. Lo que se desprende de las cifras es que la
señora Michelle Bachelet sigue manteniendo, como era previsible, la primera
opción de llegar a La Moneda 34%.
Llama la atención la escasa adhesión de la
candidata de derechas, señora Evelyn Matthei (20%). Asimismo, se registra
escaso interés por candidaturas no binominales en que ninguna supera el 3%. A
diferencia de Meo 6% y de Parisi que marca hoy un poco más del 16% y que
tiene tendencia a la subida. Por otra parte, el voto alternativo aparece
disperso en varias candidaturas lo que debilita la opción de cada una de ellas.
Un dato no menor que se desprende de las cifras es el “abstencionismo” cuyo
núcleo duro bordea el 20%, pero que podría duplicarse en noviembre próximo. Hasta hoy todas las candidaturas sacan cuentas
alegres y no han ponderado lo suficiente la incidencia de esta cuestión en los
escenarios después de las elecciones. Lo menos que se puede afirmar es que el
panorama de las próximas elecciones presidenciales en Chile es más que complejo
para todos los candidatos, aunque se mantiene una hegemonía de los polos
tradicionales. En lo que queda de campaña, cada candidatura tiene tareas difíciles.
Para Bachelet resulta casi imposible evitar una segunda vuelta, esto, en parte,
por la dispersión de candidaturas fuera de Nueva Mayoría.
Para Matthei la cuestión es alcanzar, por lo menos,
la votación histórica de la derecha que la aproximaría a un tercio del
electorado. Para esta candidata hay dos fantasmas que la acechan, el primero se
llama Cuarenta años del Golpe de Estado, el segundo se llama Franco Parisi,
votos que no se endosan necesariamente a la señora Evelyn Matthei como pudiera
pensarse.
No podemos olvidar que la conmemoración de los
cuarenta años del Golpe ha creado una especial sensibilidad en la sociedad
chilena hacia tan trágico suceso y el apellido Matthei se asocia de inmediato
con aquella fecha. Por su parte, para las candidaturas alternativas la
posibilidad de repetir la alta votación de ME-O en los comicios anteriores ya
no es posible. Como no ocurría en nuestro país desde hace décadas, esta vez los
comicios esconden una buena dosis de incertidumbre que las desprestigiadas encuestas
no son capaces de esclarecer.
A la luz de estas cifras y su proyección, resulta
altamente probable que estemos ante una segunda vuelta en las elecciones
presidenciales con el triunfo de Bachelet. Todo hace presagiar una merma
significativa en el voto de derechas. Por último, no es previsible qué
candidatura no binominal será la fuerza mayoritaria fuera de Nueva Mayoría y de
la Alianza.
Tampoco es posible saber, hasta ahora, si la
debilidad de la presidenciable de la derecha se traducirá en una baja de su
sector en las elecciones parlamentarias, permitiendo el doblaje en
parlamentarias que Nueva Mayoría necesita para llevar adelante las transformaciones
que promete, sabiendo como sabemos, que tales comicios se juegan según las
reglas del binominalismo.
Para Tejemedios escribió:
ÁLVARO CUADRA ROJAS
LICENCIADO Y MAGÍSTER EN LETRAS
DOCTOR DE LA SORBONNE DE PARÍS, FRANCIA